20 enero 2011

Eduardo III


Todo está oscuro. Azucena tiembla de frío, mira hacia todas partes pero no encuentra nada. Un bosque con todo tipo de árboles y arbustos cubre el monte. El aullido de los lobos intensifica la tensión que la abraza. Azucena no se dará por vencida. –Algo tengo que encontrar, no creo que el anciano me tomara el pelo- pensó Azucena.

Una sombra se acerca hacia Azucena, ella retrocede hacia atrás cayendo en lo alto de una piedra muy grande. Suspira. – Es sólo un perro abandonado, ¡qué susto me he llevado! – piensa. Azucena observa la piedra sobre la que ha caído,  limpia el polvo que lo recubre y encuentra una frase. Lee la frase y queda bloqueada. Azucena vuelve a leer, ésta vez en voz alta.

- ¿Alguna vez te has emocionado?

Azucena mira hacia el cielo dándole vueltas a la frase. Un enorme aullido le produce un escalofrío. Los aullidos se sienten más cerca. Una cola de viento se levanta, Azucena coge su mochila y corre hacia casa.

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