Mientras Stefano cogía la mano de Rose
Rose miraba las estrellas,
Recordaba las historias de su infancia
Sacaba sonrisas y llantos de sus recuerdos.
Stefano en cambio, se perdía en sus ojos oscuros
Y le sonreía...
Mientras Rose evitaba una mirada de complicidad
El dedo de Stefano le robaba la triste y melancólica lágrima que caía por la mejilla de Rose
-Rose no llores- le dijo Stefano,
Y con un dulce beso en la mejilla selló esa historia para dos.
No recordaba tu blog, lo leeré con ganas. Un beso.
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