Y una puñalada detrás de otra, nunca viene mal. Todo lo que pasa sucede por algo, ya está más que comprobado.
Todo te hace más fuerte. Cada hora, cada minuto, cada segundo, a veces incluso cada locura.
-Hey tú, ¿has dicho locura?
- Sí, has oído bien.
- ¿Y qué es la locura maestro?
- No sé que es la locura, pero yo cometo muchas locuras, vivo al límite, no me gusta pensar en qué pasará cuando hago algo que me apetece. Si algo me apetece en un momento determinado y tengo la oportunidad, la aprovecho, sin pensar en los inconvenientes ni en las consecuencias.
- Ya maestro, pero… ¿con eso te puedes hacer daño no?
- Ya, sí, pero ¿preferirías estar toda tu vida arrepentido de algo que no hiciste?
Te empeñaste a no darle importancia a nada. La verdad, para qué me vas a engañar, tengo que aceptar que se vive mejor así. Pero, ¿dónde quedan los sentimientos?
¿tú conseguiste pasar de ellos? Porque Jack, quiero decirte que yo lo intento, pero hay algo que me duele, y es ahí dentro, tan profundo que casi apenas puedo notarlo. Es algo que me resquebraja por dentro, me araña. Palabras tan insignificantes a estas alturas… que hacen que toda la vida pase delante de mis ojos, y se pare allí, en aquel momento…
Y de nuevo, mis ojos vuelvan a mirar tu carita de niño inocente y marcando una sonrisa me marche, como si no hubiera escuchado nada… como si tú nunca fueras para mí, ni yo para ti…
La vida… la vida…
“Prefiero una locura que me entusiasme a una verdad que me abate”
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